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miércoles, 17 de octubre de 2012

Curso De Entrenamiento Para Actores y Actrices. Por Hugo Dena

En esta ocasión quisiera compartir con ustedes esta reseña del curso de entrenamiento para actores y actrices realizado por el actor mexicano Hugo Dena, quien muy amablemente accedio a escribir a cerca de su experiencia como facilitador en este curso recién concluido en el mes de octubre y compartirlo con todos nosotros.

Antes quisiera señalar que he tenido la oportunidad de conocer a Hugo y ha sido una experiencia enriquecedora, ya que es un gran ser humano y un excelente actor. Esto me agrada mucho porque aúnque estemos a grandes distancias todos los actores y actrices podemos compartir nuestros trabajos y seguir creciendo como seres humanos y artistas utilizando este tipo de tecnología.

Bueno sin más les dejo con esta excelente reseña. Muchas gracias Hugo por toda tu coloboración.


Reseña del Curso De Entrenamiento Para Actores y Actrices 
 Por Hugo Alberto Dena.

Torreón, Coahuila; México – Agosto a Octubre de 2012.
Duración: 18 Sesiones de 2 a 3 horas cada una.

Hugo Alberto Dena. Torreón, Coahuila; México. 1975.

Actor, director de escena y capacitador de actores.
Inicia su trayectoria como actor en 1991 aún siendo estudiante de bachillerato, posteriormente se incorpora a diversas compañías teatrales en su ciudad de origen como actor realizando giras por todo el país, cursa estudios en diversas instituciones de formación escénica en la Ciudad De México, como el Complejo Cultural San Rafael, el Centro Cultural San Ángel y en el Centro Regional de Cultura de Toluca, Estado de México. Entre sus trabajos como actor se encuentran: Funerales y Bodas,  Regalo de Navidad, Jesucristo Superstar, Regresarás de las tinieblas, ¿Y...Dónde está el Tenorio?, Habitación 321, Los De Abajo, Peter Pan, La Bella y La Bestia, Drácula de Bram Stocker, Cenicienta, El Grinch, La espada en la piedra, Los cuervos están de luto, Usted puede ser un asesino, y muchas más a nivel nacional, además de  El corrido del barrio, en Denver, Co. Estados Unidos. En la dirección de escena: Habitación 321 (1999), Jesucristo Superstar (2006 y 2007) y Lepidópteros y Árboles (2012), éste último, con el grupo de actores egresados de su curso de entrenamiento para actores y actrices.
Su dedicación al arte teatral, lo lleva a tomar cursos constantes de capacitación relacionados a su labor dentro y fuera de los escenarios, como la dramaturgia, entrenamiento físico, exploración teatral, instalación, composición escénica del teatro, composición del teatro chicano (USA) y laboratorios de experimentación teatral.
Actualmente, es asistente de dirección de la puesta en escena La pinche india, de Mario Cantú Toscano, dirección de Uriel Rangel y producción de La Hoja En Blanco, a cargo de Cecy Guerrero; proyecto becado por el Instituto Tamaulipeco Para La Cultura y Las Artes y El lnstituto Nacional De Bellas Artes en su programa Práctica de vuelo, además de desarrollar de su siguiente proyecto de lectura dramatizada en atril: “Macario” de Bruno Traven y en su proyecto de técnica teatral personal denominado por él mismo “Deconstrucción Escénica”.

Parte I
El curso de entrenamiento para actores y actrices que se impartió durante dos meses en Torreón, México, por un servidor, tuvo como misión principal dar formación actoral y proporcionar las herramientas necesarias para un óptimo desempeño escénico a los actores y actrices en capacitación, instruir nuevos talentos para las artes escénicas y/o reforzar los conocimientos previos en caso de aquellos elementos que cuentan con experiencia artística (se les recuerda que nuestra convocatoria era abierta a todo tipo de público interesado en inscribirse al curso), así como de compartir los conocimientos adquiridos durante mis años de estudiante de arte dramático, teatro musical (tema que no fue parte del curso) y actor de la disciplina teatral en varios géneros, además de los conocimientos vivenciales, íntimos y personales (si, la labor de compartir el verdadero “yo” y que los directores de teatro, al menos en México no realizan, por temor a que eso los vuelve vulnerables frente a sus estudiantes o actores, lo tomé con mucho gusto y sin la preocupación mencionada), además del material de investigación y asesoría de Alfredo Vargas, desde Costa Rica, cuyo método basado en Stanislavsky, Peter Brook y Eric Morris, me ayudó a plantear un curso de autoexploración, desarrollo y creación escénica libre de realizarse por los intérpretes, capacitándolos también en la comprensión de la dirección y dramaturgia.
Ahora me concentraré en hablar sobre el grupo de personas que concluyó el curso: 10 personas. Sus orígenes artísticos, laborales, familiares y sociales de todas estos jóvenes de entre 17 y 38 años de edad, solteros y casados, no fue un impedimento para alcanzar el objetivo de representar una puesta en escena como parte de la muestra final del curso: Ejecutivos de empresas, estudiantes, chefs, poetas, un director de escena, actrices, actores de cine y una ex bailarina, algunos de ellos, inclusive, desempleados. En todos se presentaban casos de irregularidades en su tarea como intérpretes, entre las que destacan:
·        Experiencia escénica sin preparación previa.
·        Experiencia escénica con preparación trunca o incompleta.
·        Preparación como actor o actriz, pero sin experiencia escénica.
·        Experiencia escénica con vicios de conducta sobre el escenario.
·        Desarrollo de conductas inadecuadas en la interpretación (dispersión, fácil distracción, sin concentración constante).
·        Desconocimiento de capacidades personales como intérpretes.
·        No habían trabajado o desarrollado labor como actores de manera libre o creativa, pues siempre estaban sujetos al dominio de un director de escena castrante.
·        Falta de acondicionamiento físico o vocal.
·        Nulo autoconocimiento.
·        En algunos casos, falta de empatía ante las diferencias sociales y laborales que como intérpretes no deben de existir.
La primera parte del curso me concentré en conocer más de cerca a los participantes, realizando preguntas sencillas en grupo, tales como:
a)     Yo soy…
b)     Me dedico a…
c)      Lo que quiero de este curso es…
Con la finalidad de que hablaran de sus experiencias previas y metas dentro de la interpretación, todos coincidían en el objetivo del mayor aprendizaje posible del curso, semana con semana, planeaba en una bitácora y registraba las actividades, ejercicios, objetivos y finalidades del mismo que debíamos realizar; les cuestionaba si habían realizado algún trabajo previo similar, para apuntalar sobre dicho tema y proporcionarles más información al respecto. Nuestras primeras actividades se centraron en el tipo de calentamiento físico y estiramiento a realizar en cada sesión, en el autoconocimiento del cuerpo, el contacto con éste y con otros cuerpos, en la respiración, acondicionamiento físico, concentración, ritmo, espacio y tiempo. 
Parte II 

Las cuestiones disciplinarias no eran un asunto grave (a excepción de que algunos no podían permanecer en silencio o inmóviles por mucho tiempo), las indicaciones de disciplina eran muy básicas y flexibles: asistencia, puntualidad, silencio, no interrumpir ejercicios y tres puntos que desde el principio quedaron muy claros:
·        No dar aviso previo de que no asistirá a la clase; pues en lo personal, creo que una notificación de tal naturaleza condiciona e inclusive persuade al director, de no tomar en cuenta el trabajo de aquella persona que haga tal aviso.
·        No justificarse, disculparse o pedir perdón en caso de cometer un error durante las sesiones. Los actores somos acciones, no justificaciones ni exclamaciones derrotistas. En nuestro curso no calificamos con números o etiquetamos el desempeño de los actores, todos estamos expuestos a cometer una equivocación, el guía o instructor estará siempre del lado del actor para ayudarlo, no para condenar sus acciones.
·        Mantener apagados sus teléfonos celulares u cualquier equipo de comunicación para evitar interrupciones.
Luego, les pedí olvidar los conocimientos adquiridos durante sus carreras como intérpretes, que si tenían algún tipo de experiencia escénica se olvidaran de ella, pues estábamos por reiniciar desde cero el aprendizaje; para lo cual, dimos inicio a desechar todo aquello que no nos servía, como los vicios escénicos, muletillas, expresiones corporales erróneas, etc. Los ejercicios de reinicio y de trabajo físico comenzaron a dar resultados favorables en muy corto plazo, los actores y actrices ponían en práctica en sus respectivas compañías o agrupaciones los ejercicios y compartían el conocimiento adquirido en el curso, cada sesión demostraban tener mayor disposición  y voluntad para realizar el trabajo propuesto. Rápidamente alcanzaron un nivel de trabajo físico aceptable y evolutivo, ahora venía lo más interesante: dar inicio al trabajo vivencial, interiorista y descubrir el “yo”; Pues un actor que no se conoce desde dentro, ofrece una pobre o nula interpretación, se vuelve tenso, incoloro y desarrolla solamente personajes fuera de la realidad, vacíos y denigrantes para el arte escénico;  eso era lo que yo como instructor no quería para mi grupo de actores.
Al dar inicio al trabajo de control de la respiración, relajación y concentración musicalizada, descubrí que los actores se tensaban por razones ajenas al curso, que no podían olvidar sus vidas cotidianas o dejarlas fiera del salón de clase, por lo que insistí durante varias sesiones en la relajación y concentración en lo siguiente: “lo más importante en este momento, es lo que hace aquí, lo que hace ahora”. La respiración grupal en contacto con otros cuerpos mostró los primeros resultados cuando dimos inicio al trabajo con objetos, los actores descubrían texturas, colores y usos que jamás habían imaginado que existieran.
Realizamos un ejercicio permanente durante la mayor parte del curso: cada día, en un papel tapiz de 8 metros de largo, deberían escribir dos palabras o dos acciones que marcaran su vida diaria, para que expresaran el sentir de su vida cotidiana y descubrir emociones nuevas, el papel tapiz sería utilizado como parte del piso del escenario donde presentaríamos la muestra final, de tal manera que actuaríamos sobre nuestras propias emociones. Ligado a esto, cumplimos la primera tarea de expresión del interior: “Mi pastel de los deseos”, actividad en la que debían llevar lo emocional a lo físico, convertir sus emociones en ingredientes para cocinar un pastel que representara sus más grandes deseos.

Parte III
                                                    "Estudiantes del taller en un ensayo"

El encuentro de los actores con su interior desencadenó una serie de necesidades expresivas, uno a uno hablaba de su personalidad como algo único que no alcanzaban a entender, se respetaron sus vidas personales e íntimas, lo importante era aumentar sus capacidades expresivas y de entendimiento personal, la interconexión de personalidades entre los actores y actrices reforzaba los lazos de amistad que entre ellos surgía pero que, por cuestiones ajenas no se concretaban.  A la par de este avance, les propuse analizar las causas  e impedimentos para el SER que Eric Morris plantea en su método:
¿Qué nos impide SER?
A)    Las consecuencias
B)    El miedo al ridículo
C)   La retracción
D)   La violación de nuestra "imagen".
E)    El tiempo y la posición
F)    La edad
G)   El miedo al fracaso
No se trató de violar la personalidad, carácter, identidad e individualidad de los actores y actrices, la tarea se les encomendó con el único fin de entender, que no podemos vivir siendo quienes no somos, pues vivir en constante “actuación” o limitante expresiva es cansado y causa tensión, que aquellos que nos distingue de los demás es nuestro interior y talento, no nuestra imagen; a su vez les pedí evitar cuestionar o señalar las diferencias o problemáticas del resto del grupo. Preferí pedirles que hablaran de lo que admiran de otras personas, de sí mismos, que se reconocieran con capacidades y limitantes que, con el trabajo diario, todos juntos podríamos mejorar.
Luego de este primer encuentro consigo mismo, dimos continuidad a los ejercicios de calentamiento de cada sesión, aunado a los ejercicios de concentración y respiración, se le pedía a los actores que, acompañados de una música de fondo se concentraran y crearan imágenes basadas en colores y objetos muy relacionadas a sus vidas personales; algunos imaginaban cocinas, salas, estancias, tiendas, bosques, casas, escenarios, carreteras, todos con elementos reconocibles, los colores los utilizaban en su imaginación para pintar los escenarios a donde prácticamente se trasladaban y observaban detenidamente, les pedía crear y escuchar los sonidos más memorables de sus vidas, música, voces, sonidos del ambiente y entorno; para salir de la ejercitación, les pedía que quitaran el color, los objetos uno a uno, con calma, tomándose su tiempo, sin prisa, hasta que finalmente quedaran ellos mismos y se pintaran a ellos mismos del color de su elección. Estos ejercicios los realizábamos con la finalidad de que uno a uno creara una atmósfera favorable para todo aquello que pudiera representar en escena, para que ejercitaran su imaginación, pus un actor que no imagina, no puede crear y a su vez, no puede expresa, comprender  ni sentir su entorno escénico.
En la siguiente sesión realizamos actividades de contacto y manejo de objetos con peso considerable, utilizábamos sillas, baldes con agua, vasos con agua, realizábamos intercambios entre actores para cargar los objetos y trasladarlos a alguna parte de nuestro salón de ensayo, a cada intercambio, el actor que entregaba el objeto debía decirle al actor que lo entregaba: “esto es un balde con… llévalo a otro lugar” por muy pesado o asqueroso que fuera el contenido (desde un balde con  leche o flores hasta uno con excremento de vaca), el actor debía sentir las sensaciones que el contacto le provocaba: asco, ansiedad, miedo, impotencia, incapacidad, náuseas, satisfacción, empatía, felicidad, gustoetc; todas debían exteriorizarse al grado de la exageración y convencimiento de que en verdad se trataba de un contenido no deseado.
Luego vino la ronda de “los tres círculos de la verdad” donde cada uno hablamos de cuestiones físicas y emocionales, hablando de lo que no nos gustaba físicamente de nosotros mismos, lo que nos desagrada de nuestra forma de ser y nuestro mayor defecto. Fue una tarea difícil, pues el primer voluntario en hacer el ejercicio tardó 5 minutos en decidir si él abría la ronda de declaraciones, todos coincidieron en que era un gran alivio hablar de las cosas que comúnmente no mencionan incluso a personas de muchísima confianza. Luego realizamos un inventario personal, donde cada actor elegía a una persona a la cual le respondía preguntas pre-formuladas sobre su situación de vida persona, emocional y de expectativas de vida. Exactamente a la mitad del curso tomamos una pausa de una semana, donde precisamente nació el objetivo de crear una dramaturgia especialmente para cada actor, para lo cual, realizamos una asignatura base para cumplir nuestro objetivo, el actor, debería de comenzar a redactar un autoanálisis preguntándose:
- ¿entonces, quién soy?
- ¿soy quien puedo o soy quien debo?
- ¿qué me hace sentir sensaciones positivas?
- ¿qué me hace sentir sensaciones negativas?
Así mismo se les pidió que redactaran una carta de despedida, dirigida a algo a quien quisieran decir adiós, a un sentimiento, a una persona, etc.
Recibí las asignaturas para su revisión, mi sorpresa fue que esas personas con quienes estaba trabajando no eran las mismas que conocí cuando inició el curso, que estaban evolucionando a ser personas antes de ser intérpretes. Para homologar sus capacidades interpretativas con su personalidad, realizamos trabajos de vinculación entre lo físico, lo emocional y lo expresivo, así dimos paso a nuestras siguientes actividades: desplazamientos sobre el escenario y representación de emociones y recuerdos con estatuas, convertimos todo nuestro cuerpo en un generador completo desde el interior hasta lo más posible del exterior. Como en cada una de las ejercitaciones tanto físicas como de trabajo con lo emotivo, fui parte del grupo, realizando la gran mayoría de las actividades.
Dimos inicio al taller de representación específicamente para nuestra muestra final, se acercaba la fecha en que debíamos dar muestra de lo aprendido durante dos meses de trabajo arduo. Dimos inicio a la lectura de la dramaturgia de nuestro ejercicio de exploración llamado “Fotograma” y del poema escénico que representaríamos titulado “Lepídópteros y Árboles”, texto con el que estuve trabajando durante un año, realizando lectura de comprensión, subtexto y creación, cabe destacar que el constante contacto con el autor, fue un motor muy importante para realizar un buen trabajo tanto de dramaturgia como escénico. En cada sesión les pedía a los actores que crearan estatuas vinculadas a las palabras originadas en el texto, para vincularlas con lo que deberíamos mostrar en escena y sensibilizarlos sobre el contenido literario de la obra. El trabajo de dirección y trazo escénico lo realizamos en tiempo récord: una semana, 3  sesiones para la primera parte de nuestra muestra final y 3 sesiones para el poema escénico. No tengo mayor prueba de que nada es imposible.

Parte IV
El resultado:
El pasado 3 de octubre en el Teatro Nazas de Torreón, México; presentamos nuestra clase abierta al público, en la modalidad de teatro – arena, con capacidad para 120 espectadores, además de que estrenamos a nivel nacional el poema escénico “Lepidópteros y Árboles”, en su versión dramatizada especialmente para teatro. Un trabajo honesto de cada uno de los actores nos llevó a obtener una ovación cálida del público, la satisfacción de ver el crecimiento interpretativo de este grupo de actores y actrices.
Personalmente éste es el curso que he impartido, e incluso de los que he recibido, ha sido el que mejores resultados y satisfacciones individuales ha brindado, he visto como cada una de las personas que concluyeron la instrucción y capacitación han llevado el cambio positivo y propositivo a sus vidas artísticas, profesionales y personales. Tengo una satisfacción muy grande por ser parte de sus vidas y de su instrucción como intérpretes, a la par de una motivación para dar continuidad a la capacitación de actores, tanto con este mismo grupo como con integrantes nuevos, hemos recibido las primeras invitaciones para presentarnos en dos festivales de teatro, uno de ellos en las festividades de noviembre en la ciudad vecina y una más en un proyecto de festival de teatro experimental, además de llevar el curso a otra ciudad cercana a la nuestra, con la finalidad de formar una nueva agrupación en la ciudad en cuestión. Las críticas de compañeros actores, directores y creadores que asistieron a la representación fueron positivas. Ante todo esto, he tomado la decisión de formar mi propia agrupación teatral, con la finalidad de continuar con la capacitación actoral en cursos, talleres y realizar nuestras propias producciones escénicas. Tenemos un nombre ya decidido, como actor y director me respalda una trayectoria, el apoyo, confianza y motivación de personas a quienes no defraudaremos.


Parte uno de la primera muestra del laboratorio de experimentación teatral "Reteatro Instalación".
Laboratorio experimental de artes escénicas donde actores, actrices, clowns, malabaristas, cirqueros, musicos y artistas de otras disciplinas artísticas realizan un performance colectivo y multidisciplinario.